Historia

Antonio González González, in memoriam. por Teresa Sádaba (artículo publicado en Altibajos, periódico escolar del centro en diciembre de 2002)

C

on motivo de la reaparición del periódico escolar del centro, generosos y queridos compañeros, – ya ex compañeros-, me han invitado a colaborar en la renovada publicación, a la que deseo una larga y venturosa trayectoria. Poco tiempo después, recibíamos la triste noticia del fallecimiento de don Antonio González y González, insigne investigador canario y ejemplar persona, cuyo nombre tiene el honor de ostentar nuestro instituto. A modo de pequeño homenaje, las siguientes líneas intentarán presentar su figura y explicar por qué este centro lleva su nombre.

Don Antonio nace en Los Realejos y, por problemas asmáticos de su padre, pasa a residir en Valle de Guerra; en los años 20 cursa los estudios de bachillerato en La Laguna, de forma brillante, y reconoce que, salvo en antoniogonzalezliteratura, tuvo un profesorado magnífico; sin embargo, también según él, los estudios en la Universidad de La Laguna, por falta de medios, de profesorado, de laboratorios… fueron un desastre.

Estalla la Guerra Civil y don Antonio se ve obligado a interrumpir sus estudios porque es enviado al frente y, como sanitario de montaña, acompañado de un mulo para transportar heridos, recorre las tierras de Aragón y Cataluña y es así testigo directo de los horrores de la guerra. Tras permanecer dos años en el frente, regresa a las Islas y concluye sus estudios universitarios. Después, ya en medio de la II Guerra Mundial, marcha a Madrid, becado por el Cabildo de Tenerife para cursar los estudios de doctorado, y allí tiene la suerte de conocer a Manuel Lora Tamayo, catedrático de Química Orgánica, Manuel, que sería su maestro y amigo y quien, más tarde, le aconsejaría que se presentara a las oposiciones para obtener la cátedra de Química de la Universidad de La Laguna, plaza que obtuvo, comenzando así su etapa de profesor e investigador. Según declaraciones de don Antonio a Daniel Duque, aparecidas en “2.C”, separata cultural del periódico “ La Opinión” del pasado 17 de octubre, él siempre creyó que un profesor universitario “tenía que investigar porque era la manera de obligarse a contactar con toda la ciencia”.

antonioElige don Antonio como objeto de estudio los productos naturales porque “con la riqueza botánica de las Islas, la materia prima estaba conseguida”. Y es que la penuria de medios rodeó siempre su labor investigadora. Comienza a publicar en revistas especializadas que tienen amplia resonancia en el extranjero y, poco a poco, consolida un equipo de colaboradores al tiempo que llegan a la Universidad lagunera profesores y doctorandos que aportan intercambios científicos, ayudas, material de investigación… Hasta que alcanza una de sus metas: el edificio para el Instituto de Productos Naturales Orgánicos, sede científica donde se han publicado múltiples trabajos de investigación, tesis doctorales y, sobre todo, donde se han formado tantos investigadores canarios y americanos. Sin duda, este instituto ha sido y es el gran centro científico de nuestra universidad.

En reconocimiento a su labor, don Antonio ha recibido múltiples homenajes en Chile, en Paraguay, en Brasil, en Argentina, en Méjico… En nuestro país, el mismo año en que profesores y alumnos de nuestro centro acordaron dar su nombre a este instituto, don Antonio González recibió la mayor distinción científica de nuestro país: El Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias. Ahora bien, ¿por qué nuestro centro lleva su nombre? Hagamos un poco de historia .

Con la categoría de Sección Delegada, dependiente del Instituto de Canarias de La Laguna, hoy “Canarias Cabrera Pinto”, este instituto abrió sus puertas en octubre de 1969, bajo la dirección de José Antonio Padrón, que fue verdadero “maestro” de sus alumnos y de sus compañeros. Pero hasta llegar ese momento fue preciso recorrer un largo camino porque en Tenerife, en los años sesenta, sólo funcionaban dos centros oficiales de instbachillerato: el ya citado de La Laguna y el actual “Andrés Bello”, en Santa Cruz . Por entonces era rector de la Universidad de La Laguna y, por tanto, máxima autoridad académica de las Islas, don Antonio González quien, preocupado por ampliar las posibilidades de futuro de los jóvenes canarios, supo hacer llegar al Ministro de Educación, su antiguo profesor Lora Tamayo, la petición de crear nuevos centros en Icod, en Güímar y en Tejina, ofreciéndole al Ministerio los solares donde se ubicarían los nuevos institutos. Y es ahora cuando surge una singular movilización ciudadana de los vecinos de Tejina que, mediante una comisión que, casa por casa, iba recabando ayuda para adquirir los solares, y también contando con la generosidad de los herederos de don Telesforo del Castillo, quienes donan parte de los terrenos, consigue aportar el solar donde se levanta el actual centro. Esa misma comisión acuerda, en ocasión del acto de colocación de la primera piedra, que el futuro instituto llevaría el nombre de don Antonio, como expresión de profundo agradecimiento a su ayuda en la consecución del centro. Por ello, cuando la primitiva Sección Delegada se convirtió en instituto independiente, profesores y alumnos acordaron que se cumpliera aquella promesa. Treinta y tantos años después de aquel octubre del 69, el número de profesionales ex alumnos de nuestro centro ha sido, sin duda, motor fundamental de la transformación experimentada por toda la zona y resultado de la perfecta conjunción entre una justa petición ciudadana y el comportamiento eficaz de la autoridad académica.

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El estado actual de nuestra biblioteca es el resultado de un trabajo continuado, sin interrupción, de muchos años. Hace aproximadamente quince años, en el antiguo centro, nuestro catálogo no llegaba a cinco mil volúmenes y el registro del material se realizaba de manera ... Leer más